Por Luis Velázquez

ESCALERAS: Cuitláhuac García es el político de AMLO en Veracruz. El año anterior fue el candidato de MORENA a gobernador y obtuvo 820 mil votos. Y ni un sismo ni un tsunami político lo tumbarían para que el año entrante otra vez lo sea. Está ultra contra súper amarrado. Y el efecto de “El peje” se revertirá, y para bien, en el territorio jarocho.

Su plus ante el tabasqueño se deriva de un arcoíris de atributos y cualidades. Entre ellas, las siguientes:

Una. Sus principios familiares. Su madre y su padre, maestros de la UV y de la Universidad Pedagógica Nacional. El mismo, profesor en la Universidad Veracruzana. Los tres, de Tiempo Completo.

Dos. Son siete hermanos. Cuitláhuac es de los en medio. Todos, profesionales. Todos, con vida y capital propio. Todos, unidos.

Tres. Es un técnico calificado. Estudió la maestría en Alemania.

Cuatro. Habla alemán, lo que significa una disciplina férrea y militar. Y más, por la dificultad del idioma.

Cinco. Es soltero de unos 48 años. Y está lleno de pujanza, energía y dinamismo. “Es una balita” dirían en el norte de Veracruz.

Seis. En años anteriores, con un bajo perfil, recorrió Veracruz de norte a sur y de este a oeste. Fue cuando organizó con otros los comités municipales de MORENA. Se acercó a la población. Entró y penetró. Logró ascendencia.

Siete. Así, tiene y conserva un gran contacto con la gente. La gente, a la que tanto apuesta y en la que cree Andrés Manuel López Obrador.

Ocho. Está muy lejos de ser un político de café, de tenebra, de grilla ramplona y barata, cotorro y dicharachero. Es serio y formal.

Nueve. En su momento, se negó a tomar café con varios duartistas, entre ellos, Érick Lagos y Adolfo Mota Hernández, quienes a nombre de Javier Duarte, lo buscaron. Los repelió como el agua y el aceite. Tampoco aceptó sentarse con Héctor Yunes Landa.
PASAMANOS: Diez. Su autoridad moral está fuera de duda y debate. Por ejemplo, sigue esperando que el senador Héctor Yunes le demuestre el video anunciado de que se reunió con Duarte en la llamada “Casa Veracruz” y que le habría dado una maletita con dinero oficial para la campaña de candidato a gobernador el año entrante.

Once. En el partido MORENA de Veracruz es muy apreciado. Tiene la confianza total y absoluta, y la simpatía, por ejemplo, de Manuel Huerta Ladrón de Guevara, el presidente estatal, y de la diputada federal, Rocío Nahle, por cierto, la que más exposición mediática tiene a nivel nacional, después, claro, de AMLO.

Doce. Es un político alejado de cualquier conflicto partidista interno. Nunca compra pleito ajeno. Siempre procura el diálogo y la conciliación. Le gusta conjugar el par de verbos más importantes del idioma, como son entender y comprender.

Trece. El año anterior, cuando pocos lo conocían, inició la precampaña como candidato de MORENA a gobernador, con dos puntos. A los 3 meses llevaba doce puntos. El día de la elección obtuvo 820 mil sufragios, súper para un partido político que por vez primera contendía en unos comicios por la jefatura del Poder Ejecutivo.

Catorce. Es un político que suma y suma. Pero además, que escucha y sopesa. Más aún, que se deja ayudar.

Quince. Suele conectar, con buena química, con los jóvenes. A su alrededor, aglutina a una parte considerable de la población juvenil.

Dieciséis. Sus días inician temprano. Lleno de entusiasmo, de energía y de vida. Tempranito, a caminar en el surco. Además, incansable. De mucho trabajo. Y sin tregua.

Diecisiete. AMLO le ha manifestado con hechos la confianza que le tiene. Por ejemplo, en el último congreso nacional de MORENA le pidió que clausurara el evento. Y tal, en el interior de un partido político, trasciende y cuaja.

CASCAJO: Dieciocho. En el partido tricolor, por ejemplo, está claro que sólo hay dos precandidatos a la gubernatura el año entrante. Los senadores Pepe Yunes Zorrilla y Héctor Yunes Landa. Y con un PRI fracturado y descarrilado, con un creciente enojo social de la población en contra de Javier Duarte, su familia y sus aliados, ningún acuerdo hay para que desde ahora definieran un candidato y todos juntos a empujar la carreta.

En contraparte, MORENA ya tiene su candidato al trono imperial y faraónico, como es Cuitláhuac García. Y todo el trabajo político gira para fortalecer al partido, y por añadidura, al mismo diputado federal.

Diecinueve. Hay un encono social, cierto, en contra del priismo. Pero en casi ocho meses del bienio azul ya priva el desencanto. Cierto, hay ocho duartistas presos y el mismo Javier Duarte. Y al mismo tiempo, oh paradoja, cero obra pública y social y educativa y de seguridad. Lo peor: los familiares de desaparecidos y secuestrados y asesinados siguen clamando justicia, en tanto la Fiscalía sólo vive para el resentimiento, el odio y la venganza.

Veinte. AMLO se mantiene como puntero en la encuesta presidencial. Incluso, en la encuesta de Los Pinos. Por eso el rafagueo en su contra. Y con “El peje” en la boleta, catapultará a Cuitláhuac García en Veracruz.

Veintiuno. En el bienio azul hay muchos perredistas en cargos públicos. Pero…, muchos de ellos están con MORENA. Y sólo esperan el momento para terminar de definirse. Quizá siguieran en el cargo, pues, dice el proverbio, “las puertas se abren desde adentro”. Y tal, constituye un plus más para Cuitláhuac.

Veintidós. Hay una migración del PRI, PAN y PRD a MORENA. Por ejemplo, el tres de septiembre, el ex alcalde de Xalapa y ex diputado federal, Ricardo Ahued Bardahuil, firmará en la Ciudad de México su compromiso con MORENA. Y en una de esas hasta sería el candidato a Senador de la República compartiendo honores en la fórmula con Rocío Nahle.

Texto original |Blog Expediente (https://goo.gl/WCcFSt)

 



 

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